La convivencia generacional en la empresa familiar. ¿Una cuestión de egos o de supervivencia?

En este artículo vamos a hablar de cómo la mirada mediadora puede ayudar en la mejora de la convivencia generacional en la empresa familiar.

Según datos del Instituto de la Empresa Familiar, el 89% de las empresas españolas son fundadas por familias y constituyen el 67% de puestos de trabajo en el sector privado. Específicamente en Catalunya, los datos son tanto o más llamativos. En el estudio “La Empresa Familiar en Catalunya”,(1) de la Asociación Catalana de la Empresa Familiar: el 88% de las empresas catalanas son familiares y contribuyen al 76% del empleo.

Hablemos de empresas familiares

Existe la tendencia a asociar el término empresa familiar con pequeñas y medianas empresas, realmente contempla desde la pequeña tienda de barrio hasta grandes compañías. Una empresa familiar es aquella que se encuentra predominantemente bajo la responsabilidad de una o varias familias. Pueden estar vinculadas consanguínea o afectivamente. Son empresas cuyos miembros intervienen de forma activa en la toma de decisiones, la administración y la dirección.

No obstante, la convivencia y el relevo generacional de las empresas familiares sigue siendo una asignatura pendiente para la gran mayoría. Según diversos informes, solo el 44% de dichas empresas llegan a la segunda generación. El 7% apenas a la tercera y el 3% hasta la cuarta.

Son muchos los casos en los que, habiendo tenido mucho éxito, se disuelven por discrepancias, roces y conflictos intergeneracionales que afectan a sus resultados económicos.

Aun habiendo tenido mucho éxito, muchas empresas familiares se disuelven por discrepancias, roces y conflictos intergeneracionales que afectan a sus resultados económicos. Clic para tuitear

Estos cortocircuitos, muchas veces normalizados en este tipo de empresas, requieren tanta o más atención que otros aspectos. Y son vitales no sólo para la continuidad de negocio, sino también para tomar decisiones estratégicas acerca de todo lo nuevo que está por venir.

En ese futuro incierto, algunas tendencias para este año invitan a las empresas a tratar y a tomar postura sobre temas como: el feminismo; la modalidad del trabajo remoto y de oficina abierta; la brecha salarial entre viejos y nuevos empleados; la incorporación de tecnologías ágiles, y un largo etcétera. Esto sin haber mencionado cuestiones financieras, presupuestarias, de expansión o de mercados.

Espacios de diálogo, confianza y buena comunicación

Ahora bien, ¿somos capaces de imaginar cómo van a definir y debatir todo esto con miembros de la familia con quienes ni siquiera se sienten a gusto compartiendo la paella del domingo? Parece complejo. Sobre todo si de antemano sabemos que la paella se dejó de hacer hace tiempo.

En cualquier caso y por más grave que parezca, mediar para que estos espacios de encuentro puedan ocurrir es vital. Y en la mayoría de los casos supone un cambio dramáticamente positivo y saludable. Un cambio abismalmente diferente a lo que sería una intervención legal.

Una acción legal, lejos de facilitar el acercamiento y promover una solución emocionalmente saludable para las partes, suele profundizar la grieta en las relaciones. Y, además, deja los vínculos en un estado casi irrecuperable. La intervención mediadora, por el contrario, prioriza la parte emocional y relacional del conflicto. También facilita estrategias que favorecen el diálogo y el acercamiento de posiciones entre los familiares involucrados.

Convivencia generacional en la empresa familiar

Esto es fundamental. Justamente estas empresas están conformadas por el tejido de emociones, valores y roles de cada uno de los miembros de la/s familia/s que allí trabajan. Sucede muchas veces que las diferencias generacionales tienen que convivir en las decisiones sobre diversas materias durante mucho tiempo. Por una parte, la mirada conservadora y experimentada del abuelo de la familia señala un camino a seguir más o menos conocido, seguro y con poco riesgo. Por otro, su nieto, ávido de innovación, altamente cualificado y con grandes ideas, sugiere un camino nuevo con algunos riesgos, pero con grandes posibilidades de significar un antes y después.

También se encuentran en las antípodas de pensamiento cuando el abuelo le resta importancia a temas como el feminismo o la responsabilidad social y descree de las nuevas modalidades de trabajo o de tecnologías. O cuando el nieto pondera esos temas y entiende que hoy están en la agenda de prioridades. Ellos nunca se encuentran, nunca coinciden. El abuelo se perpetúa en la dirección, porque cree que solo él es capaz de mantener en pie semejante estructura. Y el nieto se vuelve un buscador frustrado de retos.

¿El resto de la familia? Bien, mediando entre ellos como pueden. Y tomando partido por uno o por otro.

Cultura mediadora y convivencia generacional en la empresa familiar


Porque hay límites que no deben cruzarse y porque el respeto y el encuentro tienen que ser una constante y no una excepción. A esto apunta la intervención mediadora en la empresa. Se puede implantar tanto como una acción proactiva, para prevenir las dificultades y minimizar la aparición de conflictos; o bien para tomar acción sobre una situación que aparentemente ha llegado a un punto de no retorno.

Nuestras especialistas, Carol Pinilla y Montse Mir, directoras de CMBMediala,  han diseñado una metodología de intervención. Se llama Mediala, basada en distintas estrategias que promueven el diálogo constructivo y las soluciones colaborativas entre las personas.

Esta intervención mediadora en la estructura de vínculos de una empresa familiar no impone ni sugiere ninguna solución. Permite acercar diferencias generacionales o de otra índole. Y respeta el derecho y el rol de cada uno. Invita a escuchar y valorar todos los aportes a la hora de discutir y tomar decisiones sobre las cuestiones relacionadas con el negocio. Es decir, el que se produce producto de la trayectoria y la experiencia. Y el que se manifiesta producto de las inquietudes de una nueva generación.

Montse Mir y empresas familiares

Compartimos una entrevista en Ràdio Estel a Montse Mir, en la que se refiere específicamente a las problemáticas más comunes de una empresa familiar. Sobre todo de cómo influyen los vínculos, las emociones y los modelos de gestión poco claro o poco definidos.


(1) Estudio promovido por la ASCEF y elaborado por las Cátedras de Empresa Familiar de las Universidades Abat Oliba CEU, Barcelona, Girona, Internacional de Catalunya y Lleida, y que ha contado con el patrocinio de Mirabaud.